sábado, 21 de octubre de 2006

UE, Innovación y ciudad

Hace unos días, El Periódico publicó la noticia de que “La UE insta a España a utilizar las ayudas para la innovación”. La Unión Europea quiere asegurarse de que España, que va a ser el segundo país que más dinero reciba de los fondos regionales europeos -un total de 35.216,99M€ entre 2007 y 2013-, invierta esos recursos en innovación, tecnología y mejora de la competitividad. En efecto, el dinero invertido en innovación y tecnología tiene un efecto multiplicador que no tienen los recursos dedicados a infrastructuras.


Es por eso que la UE exige que, por lo menos el 60% de los fondos para las regiones pobres se dediquen a proyectos de investigación y desarrollo, competitividad, modernización del tejido económico y creación de ocupación. En el caso de las regiones ricas, como Catalunya, la exigencia alcanza a que sea el 75% de los fondos el que se dedique a estas finalidades.


La información viene a cuento porque esas cantidades muy importantes de recursos alcanzan para abordar estos conceptos a todos los niveles del país: el nivel estatal (por ejemplo, con los grandes proyectos al estilo del Programa Ingenio 2010,de I+D que impliquen grupos de empresas y centros tecnológicos para desarrollar tecnología conjuntamente), el nivel regional o autonómico (por ejemplo, con el desarrollo de las redes de innovación y transferencia tecnológica del CIDEM) y también el nivel local o comarcal.


Para que haya recursos que lleguen directamente a este último nivel, es imprescindible que seamos nosotros, desde los municipios, los que seamos capaces de articular planes coherentes de desarrollo tecnológico y de la innovación en nuestro tejido empresarial y educativo. Seguro que las agencias regionales y estatales de desarrollo estarán abiertas a aportar recursos al nivel local. Pero su mayor dificultad está en conseguir que se les presenten proyectos de futuro, como decimos en catalán, "con cara y ojos", es decir, coherentes con el tamaño y las posibilidades del solicitante, coherente también con su tradición así como con sus recursos de generación y transferencia de conocimiento.


Repito que estamos hablando de los programas de la Unión Europea para el periodo 2007-2013. Por lo tanto, estamos a tiempo, pero hay que ponerse a diseñar el futuro posible para cada uno de nuestros pueblos y ciudades si queremos hacerlo realidad apoyándonos en los recursos que nos vengan de Europa.


Debemos, todos, ponernos a diseñar nuestro Plan de Innovación Local como punto de partida imprescindible para construir el futuro. El Plan nos debe permitir, durante su elaboración, contar con la implicación de los agentes locales (tecnológicos, educativos, empresariales y sociales). Posteriormente, una vez acabado, será la tarjeta de presentación de la ciudad para solicitar ayudas para proyectos concretos y, asímismo, para conseguir complicidades europeas (una de las fuentes de recursos más importantes que nos va a quedar van a ser los proyectos europeos desarrollados conjuntamente con ciudades de otros países).


En Manresa hicimos nuestro plan -que hemos llamado MIC, Manresa Innovación y Conocimiento- durante 2005. En un próximo mensaje os hablaré sobre él, no sólo de sus conclusiones que quizá sean lo menos relevante para cualquier lector que no sea de Manresa, sino, sobre todo, del proceso que seguimos paa desarrollarlo, de lo que hemos conseguido con él, de lo que hemos aprendido y también, dónde estamos ahora y cómo estamos desarrollándolo, es decir, cómo estamos pasando del estudio a la realidad. Hasta pronto.

viernes, 20 de octubre de 2006

Reconocer la historia

Anoche asistí a la cena que celebró en Manresa PIMEC - Catalunya Central, la organización de la micro, pequeña y mediana empresa de Catalunya, con motivo del reconocimiento a tres empresarios históricos de la ciudad.

Los homenajeados, a lo largo de un acto muy entrañable, fueron Joan Novell, Josep Mª Ribas y Ramon Roqueta. Como dijo el presentador de la noche, citados por orden alfabético, pues no se pretendía destacar a ninguno de ellos por encima de los demás. Son tres personas que han hecho grandes a sus empresas a través de la innovación en unas épocas en las que ese término no se utilizaba. Pimec, además, quiso reconocer a un empresario del sector primario, o agroalimentario, uno del secundario, o industrial, y uno del terciario, o servicios.

Joan Novell, nacido en 1917, fue un precursor de la introducción de la industria local del metal en el sector del automóvil y fundador de Metalbages y de Tecniacero.

Josep Mª Ribas, nacido en 1926, es el fundador de Señor 1961, hoy una cadena de tiendas de ropa masculina y femenina con la diferenciación de la producción de trajes de hombre "a medida industrial", la innovación que dió éxito a "Señor" en una época, 1961, en que los sastres estaban todavía a la orden del día.

Ramon Roqueta
, nacido en 1025, heredó los viñedos de su familia, Masies d'Avinyó, y fue quien industrializó los procesos de envasado e hizo crecer la producción de Vinos Roqueta hasta hacer llegar sus "2R" y "3R" a toda España para, más adelante, ser el principal impulsor de la nueva Denominación de Origen Plà de Bages, la comarca de Manresa, que vió la luz en 1995.

Mi mensaje de hoy, a parte de sumarme al homenaje a estos innovadores antes de la innovación, pretendía resaltar la importancia de reconocer todo lo bueno que se ha hecho anteriormente como punto de partida para afrontar el futuro. Reconociendo que hemos tenido personas brillantes que han sabido salir al mundo desde nuestra pequeña ciudad muchos años antes de que llegara la globalización, nos hacemos más fuertes y capaces de abordar los cambios futuros. Y si, además, podemos aprender de estas personas excepcionales, seguro que nos enriqueceremos y enfocaremos nuestros propios retos de forma distinta, es decir, mejor.