Está claro que la innovación es clave para ir alimentando y renovando el tejido económico de las ciudades de forma que se asegure el mantenimiento del nivel de vida a medio y largo plazo.
Por lo tanto, es obligación de cada ayuntamiento el promover la innovación en su ciudad, velando así por el futuro de la misma. Es cierto que se trata de políticas a medio y largo plazo, difíciles de rentabilizar electoralmente en el periodo de un mandato político. Sin embargo, la responsabilidad política y la defensa de los intereses de nuestros ciudadanos debe llevarnos a trabajar no sólo por el corto plazo, sino también por el futuro.
La siguiente pregunta a plantearse, es inmediata: ¿cómo estimular la innovación desde la administración local? ¿es eso posible? ¿tenemos herramientas? ¿qué medios hacen falta? La respuesta a todas esas preguntas ni es única ni cabe en un artículo. De hecho, este blog quiere dedicarse a contestar y hacer aportaciones a las respuestas a estas preguntas a lo largo del tiempo.
Dejadme empezar afirmando que, para que florezca la innovación en un territorio, es imprescindible generar un cambio cultural en el conjunto de la sociedad. En efecto, no basta con que algunas empresas se planteen desarrollar sistemas internos de innovación. Eso, seguro, funciona para esas empresas. En mi ciudad, Manresa, hay algunas (pocas, demasiado pocas aún) de estas empresas que funcionan muy bien. Pero eso no es suficiente para arrastrar el conjunto del territorio.
Para eso hará falta que muchas más empresas incorporen la innovación como un elemento estratégico fundamental de su actuación permanente, que los centros universitarios incorporen al innovación a sus programas de estudio y la transferencia de tecnología y conocimiento a las empresas a la filosofía de trabajo de sus profesionales. En definitiva, eso se conseguirá sólo si se produce un cambio cultural transversal del conjunto de la sociedad. Hace falta que la gente reconozca que los innovadores son unos activos de la sociedad, que los estudiantes aprecien el valor de la creatividad desde la enseñanza primaria, conseguir crear unos modelos de comportamiento a partir de referentes locales que aparezcan como ejemplos, llevar la innovación a los campos de la cultura, la educación, la salud, las ONG, incluso, por qué no, al de la espiritualidad.
Y conseguir este cambio cultural sí es tarea a liderar por la administración local. En Manresa hemos enfocado esta tarea actuando en 3 líneas paralelas: la e-administración, la economía del conocimiento y la sociedad. A todo ello debe sumarse un componente de comunicación para transmitir todo lo que se hace e ir consiguiendo, así, el cambio en la conciencia ciudadana hacia la innovación y los innovadores.
Para acabar este mensaje, precisaré lautilidad de trabajar en cada una de las líneas que he mencionado.
La e-administración es esencial, en cuanto a la promoción de la innovación y la tecnología, por dos motivos: el primero es que no podemos pedir a nadie que incorpore nuevas herramientas tecnológicas para innovar en los procesos si nosotros mismos no somos los primeros en aplicarnos la lección. Por lo tanto, un ayuntamiento líder en e-administración está reforzando su propio discurso de promoción de la innovación y la tecnología. Hay otro motivo de peso: la e-administración proporciona a los ciudadanos ejemplos de uso de las tecnologías. Si los ciudadanos encuentran útil y práctico determinados trámites desarrollados virtualmente con su ayuntamiento, eso les puede abrir los ojos y conseguir que exploren otras posibilidades de la tecnología aplicada a su negocio.
En lo que se refiere a la economía del conocimiento, no hace falta argumentar nada. La economía del conocimiento, es decir, la generación de nueva riqueza a partir del conocimiento, es el objetivo a conseguir. De lo que sí tendremos que hablar es de las posibles actuaciones de un ayuntamiento para incidir en un área fuertemente dependiente del sector privado -las empresas- y de los centros universitarios, educativos y de transferencia tecnológica.
Por último, la actuación en la sociedad se hace necesaria para conseguir arrastrar al conjunto de la ciudad hacia una nueva filosofía en la que la innovación es fundamental para conseguir aunar tecnología, progreso, justicia social, sostenibilidad del territorio y calidad de vida.
Después de releer el mensaje, me queda una sensación de haber escrito muchas generalidades y poca concreción. No obstante, sí creo que he incluído una carga importante de filosofía y estrategia. Me comprometo a detallar y concretar mucho más cuáles son las acciones que podemos desarrollar en una ciudad en próximos mensajes. Si me lo permitís, me basaré en la experiencia desarrollada en Manresa, de forma que las líneas de actuación que os proponga puedan venir ejemplificadas con casos reales que os ayuden a entender lo que propongo o, en su caso, a discutirme opiniones y actuaciones.
En definitiva, pretendo proponer una línea de actuaciones sobre la que generar y compartir un debate que nos ayude a todos a mejorar la dirección y gestión del futuro de nuestras ciudades y territorios. Hasta la próxima.
sábado, 28 de mayo de 2005
Administración local e innovación
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sábado, 21 de mayo de 2005
Inicio de un blog sobre ciudad e innovación
Hola a todas y a todos,
la primera duda está en saber si alguien llegará a leer nunca este primer artículo. La segunda viene acerca de si este artículo va a ser el primero de una serie o simplemente un intento frustrado de poner, negro sobre blanco, una serie de reflexiones que, al hilo de mi día a día como responsable político de mi ciudad acerca de la innovación en las ciudades.
En efecto, la innovación, esa palabra que está cada día en boca de más responsables políticos como una de las claves de la solución a la deslocalización que se produce en los países ricos, recibe un cierto grado de atención, y de definición y desarrollo de políticas, a nivel de los estados y de las regiones.
Pero no ocurre así con las ciudades. Salvo raras excepciones, casi siempre en la esfera de lo que llamamos por aquí, grandes ciudades, las ciudades no alcanzamos generalmente, más que a desarrollar acciones puntuales en la línea de favorecer lo que llamamos el desarrollo de la Sociedad de la Información o la Ciudad Digital o también las nuevas tecnologías o, más exactamente, las tecnologías de la informació y la comunicación -TIC-.
Pero, puesto que estoy convencido de que el nuevo mundo que se nos viene encima, la sociedad del conocimiento, va a producir profundos cambios de jerarquías entre territorios, países, regiones, pero también ciudades, creo también que los responsables de cada ciudad, políticos, económicos y sociales, tenemos la obligación de intentar que nuestra ciudad sea una de las favorecidos en esos cambios futuros. O que, por lo menos, no suframos un deterioro de la calidad de vida de nuestros ciudadanos por no haber puesto los medios necesarios para asegurar la prosperidad futura de nuestras ciudades.
En este blog deseo ir plasmando ideas sobre cómo desarrollar la innovación en las ciudades, entendidas como sistemas de producción de conocimiento en sentido amplio, no limitándonos, por lo tanto, a la generación de riqueza directa (universidad-empresa o la triple hélice: universa-empresa-administración), sino pensando también en el resto de la sociedad. Hoy es tarde ya y estoy cansado. Seguiré otro día. Espero, poco a poco, ir captando lectoras y lectores y ser capaz de interesaros.
Hasta pronto.
Alain Jorda
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